miércoles, 31 de agosto de 2011
Diego Ribas, el chico malo de Magath
Diego Ribas da Cunha (Ribeirao Preto, 1985) es uno de esos talentos naturales para jugar al fútbol y hacer que otros jueguen. Surgido de la prolífica cantera del Santos, éste vio en Diego y Robinho una oportunidad de reeditar gestas casi olvidadas. Con 16 años ya debutaba en el torneo Rio-Sao paulo. En el 2004 su combinación con Robinho daba el brasileirao a Santos. Se veía a dos talentos puros. Dos grandes jugadores de los que se esperaba muchas cosas. Tantas como las que se puede de un chico que con 18 años ya es internacional absoluto por Brasil.
En verano de 2004 la dupla Robinho-Diego se rompe. El Oporto le ficha por 8 millones con la difícil tarea de suplir a Deco. Es un equipo en descomposición. Poco se parece al que logró la copa de europa pocos meses antes. Los mayores puntales, Deco o Ricardo Carvalho, ya no estaban. Tampoco se terminó de acertar con el sustituto de José Mourinho. Por estas causas y la lógica adaptación al fútbol europeo no triunfa. No acaba de encontrar su hueco y se marcha en 2006 por 6 millones de euros rumbo a Alemania, al Werder de Bremen.
Ahí aparece la mejor versión europea de Diego. Buenos papeles con su equipo en Alemania y en Europa le recobran su prestigio internacional. Suena para grandes. El Real Madrid de Schuster estuvo fuertemente interesado en su compra. Diego aportaba goles, aportaba asistencias y aportaba buen juego. El Werder tenía ciertamente jugadores de talento como Naldo o Pizarro. Pero la estrella era Diego. La estrella no solo del Werder si no de la bundesliga entera. Así pues las cosas en mayo de 2009 disputa sus últimos partidos con el conjunto alemán. Pierde la final de la copa de la uefa frente al Shaktar Donetsk y gana la copa de Alemania al Bayer Leverkusen por un tanto a cero.
Tras muchos rumores es la Juventus la que se hace con su fichaje a cambio de 24,5 millones de euros. La Juventus tras el moggigate no es él que era y le elige a él para liderar el proyecto en búsqueda de recuperar la grandeza. Empezó bien, pero la fuerte exigencia del táctico fútbol italiano y la ubicación de Diego en banda izquierda no le permitieron rendir lo que se esperaba. Tras la llegada de Del Neri, quien no contaba con él, se fue traspasado al Wolfsburgo en el verano del 2010 a cambio de 15 millones de euros.
Al igual que en Italia, en el club alemán empezó bien. Sus problemas llegaron con el cambio de entrenador. El fuerte carácter de Magath chocó con el de Diego. Tras una serie de problemas, entre los que se encuentran los enfados del jugador por no tirar las faltas o por sus suplencias, Magath afirmó que Diego jugaría en el equipo b, sus días en el Wolfsburgo estaban contados.
Llegamos pues a este verano. Tras sonar para la Roma de Luis Enrique y el Atlético de Madrid ha sido este último quien se ha hecho con su cesión. Parte con la ventaja de que no va a ser el jugador referencia, por lo cual tendrá menos presión. Así mismo el fútbol español puede venirle bien y la propia motivación del jugador al saber que puede estar ante su última oportunidad de llegar a lo que se esperaba. Si fracasa puede acabar en un equipo menor europeo o quién sabe si una vuelta al fútbol brasileño. Una vuelta demasiado pronto para un jugador de 26 años de quien se esperaba tanto.
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