A la madrugada, en pleno silencio
en Madrid no se escucha más que un viento silbante
El solitario gorrión, buscando morada donde su noche pasar
ve a una pareja, la chica con su mano tomada del fiel amante
El ave, ante la ausencia de una vivienda digna y habitable
decide a la pareja su recorrido seguir mientras la búsqueda prosigue.
Tipos normales, jóvenes, miradas iluminadas ante el amor profesado
Madrid y el viento testigos del encanto de un te quiero anhelado
El gorrión convertido en mudo testigo de una historia anónima.
Mientras tanto el chico, tímido, se excusa ante su dama
de cómo la falta de recursos le impiden de regalos colmarla
mas el amor todo lo entiende y la chica solo un beso de prenda le pide
Historia de un amor largamente olvidado. Las tierras de España
muchas como éstas han visto. Historias calladas y silenciadas
de humildes gentes que del amor viven, mas del amor no sobreviven
El gorrioncillo, balanceado por el viento, apenado por ellos no puede hacer nada.
De pronto, entre las sombras surge una figura amenazante
que al varón su cartera exige. La chica asustada comienza a lamentarse
pero, tras una disputa, por fortuna el joven logra del delincuente zafarse
y la pareja corre entonando una canción que habla de esperanza y libertad.
El viento sopla hurracanado, y el gorrión a duras penas un nido logra encontrar.
La pareja feliz, el destino al fin les fue afin, su amor les hace sonreir
Y a la altura de la puerta del sol, la pareja con otras coincide
todas anhelantes, susurrantes, complices en su habilidad de amar
Se encuentran felices, sonrientes, entonando esa alegre canción
por el poeta creada, ese poeta largamente recordado por un mal viento llevado
mas, ahora, el viento bienintencionado recoge y amplifica esa misma melodía
la pareja del comienzo se mira y con ello queda todo dicho, cada uno se siente amado.
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